En ocasiones, cuando menos te lo esperas... ¡Zas!, la vida te pega un sacudón. Bueno, no sé si es la vida, pero una fuerza sobrenatural actúa sobre los acontecimientos provocando en ti la sensación de que tienes un piano encima que ha caido desde mil pisos más arriba. Es un golpe seco, rápido, pero también muy doloroso. Y siempre es en el momento en el que te crees feliz, con un sustento a tu alrededor, cuando en realidad, no tienes nada a lo que agarrarte para evitar ser aplastado. Es inevitable, pero la vida es así; necesita darte ese sacundón, hacerte sentir en ese momento que todo es un esfuerzo constante, que nada llega porque sí. La única solución es tomárselo con calma. Aunque no sepas cuándo, sí que sabes que vas a recibir más sacudones, sólo quedate quieto, espera al golpe, que él no te sorprenda, quedate quieto.. esperando. Quieto he dicho. Ahí. Eso es. Y no te muevas. No, es broma. Puedes moverte. De hecho, muévete. Vamos, sé libre. Cómete el mundo. Puedes hacerlo. Debes hacerlo, así que... ¡HAZLO!.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)








No hay comentarios:
Publicar un comentario